gaintus-verticalLa sumoll es una variedad que antiguamente se conocía por la capacidad de producir vinos gruesos, tánicos, coloreados y alcohólicos, idóneos para emprender largos viajes y travesías. Se encontraba cultivada con mayor o menor presencia en  todas las áreas vitivinícolas de Catalunya, principalmente en aquellas zonas de producción de vinos con aptitudes viajeras, como eran Tarragona, Penedès y el Bages.

Hoy en día, se calcula que en toda Catalunya existen tan sólo unas 200 hectáreas cultivadas de sumoll, de las cuales 5 se encuentran en el área de acción de Heretat Mont·Rubí, en lo que se denomina un viñedo de montaña bajo una contratación total de las fincas de producción, lo que garantiza el control de su cultivo y todo el ciclo vegetativo de la uva, más 1,5 hectáreas de nueva plantación realizada por la bodega en el 2003 en la parcela de su Finca Durona, con una idónea inclinación que favorece un drenaje óptimo del agua. Sin embargo, en la recuperación de la sumoll y en todo este proceso de novedad y cambio no intervino la casualidad, sino la consecuencia directa de una voluntad innovadora unida a una metodología de trabajo como base de esa imprescindible capacidad profesional que es capaz de unir rigor e imaginación, por lo que Heretat Mont·Rubí fue la primera bodega del mundo que elaboró y comercializó un vino varietal de sumoll. Y esto ya forma parte de la historia del Penedès y de los vinos de Catalunya, y así deberá constar en todas las enciclopedias mundiales del vino.

Todo empezó en el nuevo milenio

Gaintus 2001-2004

La primera cosecha de sumoll que se etiquetó en Heretat Mont·Rubí fue la del 2001, y se produjeron tan sólo 3 barricas, unas 1.000 botellas, y nació con el nombre de Gaintus, que hace referencia a la señalización de una ruta local de escalada. Recuerdo que la primera añada del 2001 fue un vino totalmente experimental, y mostraba sobre todo un carácter varietal rudo, extraño, con una nariz algo alcohólica, un paladar extremadamente vegetal, y con ciertas aristas de barrica por pulir. Lo cierto es que el vino no me entusiasmó demasiado. Pero esta primera experiencia sirvió para que el 2002 naciera un poco más educado. Se caracterizó ya por una mejor estructura tánica pero persistía una cierta dureza astringente con un soplido vegetal que enmascaraba demasiado su aspecto frutal. En cambio, la del 2003 ya empezó a insinuar ciertas curvas de elegancia en su conjunto, la madera estaba mucho más ensamblada en la fruta, y se mostraba más fresco y ágil en su paso de boca, pero mantenía todavía un envoltorio demasiado terroso y vegetal, y una graduación alcohólica considerable, llegando a pensar que la potencia alcohólica es una virtud para algunos tintos, pero puede llegar a ser un defecto si no se controla.

Sin embargo, estas tres primeras cosechas sirvieron, en buena parte, para experimentar con las distintas parcelas y maduraciones de la sumoll, sus producciones por planta, y también determinar la procedencia del roble y el grado de tostado que se amoldaba más a las características de esta variedad.

Y después de algunos cambios en el viñedo y la bodega, llegó por fin llegó la cosecha del 2004. Su producción fue corta debido a una cosecha harto menguada, pero fue el Gaintus más completo y mejor acabado hasta el momento. Un tinto carnoso y equilibrado, donde se mostraba ya el auténtico carácter mediterráneo junto a la personalidad y tipicidad de la sumoll, dominada en esta añada por claros aromas especiados y cereza guinda, con frescas notas balsámicas y un toque de grafito y de bosque umbrío que lo hacía muy personal.

Sin duda, Josep Queralt, el enólogo de la bodega, ya había aprendido la lección.

Gaintus 2005

Se puede decir que la cosecha 2004 marcó un antes y la 2005 un después en la evolución de Gaintus. La cosecha 2005 fue el temperamento y el carácter que le venía de nacimiento. Daba la impresión que quería transmitir esa naturaleza primaria con su color más oscuro, su mayor cuerpo y los rasgos minerales y frutales de la vinífera, donde no aparentan doblegarse ante la pedagogía del roble y la botella. La elegancia y los matices de un equilibrado envejecimiento en madera eran más evidentes en esta cosecha. Fue  un vino de nervio, locuacidad y con ciertos atisbos aristocráticos

Luego vinieron las cosechas del 2006, 2007, etc. hasta la más actual en el marcado, la 2009, con 1.400 botellas, que ahora se llama Gaintus Vertical, y que comparte escenario junto a su hermano más joven, el Gaintus Radical, con tan sólo 6 meses de barrica.  Gaintus puede definirse hoy como un tinto angulosamente romo, con un bouquet genuino, atrevido y sin referencias preestablecidas, donde la fuerza y la suavidad se alían con la potencia y la pureza varietal. Es un vino que denota que se ha ido formando en el difícil juego de equilibrar los factores de la agilidad con la finura, y la potencia con la elegancia, en una batalla por ganar, por fin, su intrínseca personalidad.

Recuerdo que en una de mis conversaciones con Javier Peris, el propietario romántico, me comentó: “un vino de sumoll no es una víctima de la moda que consiente y va allá donde le dicen que hay que ir porque es, sencillamente, un vino con estilo propio”. Logrado. Felicidades.

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